26/2/09

La política kitsch

Lo kitsch es un fenómeno puramente contemporáneo. Es un concepto originalmente vinculado al arte; se refiere a todos aquellos productos supuestamente culturales que no son más que una copia mediocre del verdadero arte. Valga como ejemplo cualquier figura de poca calidad que imite a un objeto hecho de porcelana. Pero lo kitsch no sería tal si no fuese algo que se repita hasta la saciedad, es en la copia –o repetición- a gran escala donde lo kitsch se siente más a gusto.

El motivo de este texto no es el realizar una descripción de la política actual, ni asegurar que es de baja calidad. Sí el describir una tendencia más o menos uniforme, unas formas, unas maneras de hacer. Los márgenes sobre los que trato de delimitar la política kitsch son los siguientes: la manera en que la política se torna visible para la sociedad y, dentro de esta visibilidad, la propia actividad de los políticos.

Resulta ilustrativo que el ciudadano medianamente atento a la política* pueda divisar las inercias que moverán el juego político a corto plazo. Por ejemplo, se adivina fácilmente cuales serán los movimientos en un caso de corrupción: unos la negarán, el resto apuntará a la yugular. No quiero extenderme en los ejemplos, la idea es esta: cuando unos dicen algo, los otros soplan en viento contrario. Las posiciones casi siempre son las mismas, hay poco lugar para la sorpresa.

En definitiva, la política (en los términos antes delimitados) es polémica constante. Y esto, por supuesto, es una suposición, aunque basta con mirar los titulares políticos de ayer, de hoy, de mañana… El quid de la cuestión no es la polémica, en efecto, es la escenificación que se hace de ella. Las poses se repiten, las declaraciones parecen sacadas de una plantilla y el clima siempre parece el mismo aunque el tema de fondo cambie. El esquema ya está trazado de antemano, es invariable y la estrategia consiste en repetirlo hasta que cale en el mensaje. Todo es muy kitsch en la política (kitsch porque, además de la constante sensación de que “aquello ya lo he visto antes”, el mensaje vendido por los políticos suele estar envuelto de formas mediocres, de insustancialidad y de un enfoque que apunta hacia la mercadería electoral).

*Sobre el ciudadano medianamente atento a la política, cabe hacer una breve anotación sobre el papel de los medios de comunicación. El juego de las declaraciones, que es el sistema sobre el que se asienta la política kitsch, es a su vez la fuente sobre la cual emanan la mayoría de noticias políticas. Los medios de comunicación no acostumbran a plantearse ni su validez, ni su relevancia, ni su autenticidad. El juego de las declaraciones se justifica periodísticamente porque son noticia, pero…