25/10/10

¿ Alguien quiere el librito de Josep Anglada ?


Es sábado por la tarde y hay partido del Barça, pero hay un recinto en la Farga de L’Hospitalet en el que no se habla de fútbol. Unas 250 personas se concentran para ver lo que tiene que decirles Josep Anglada, presidente de Plataforma per Catalunya. Hay gente mayor, pero el público también está formado por muchísimos veinteañeros y treintañeros, de familias (con hijos incluidos), de hombres solitarios, de gente rica y de gente humilde… El ambiente es bueno, casi festivo. Poco antes de que comienze el acto, un par de azafatas recorren los pasillos preguntando “¿Alguien quiere el librito de Anglada?”. “Son sólo 20 euritos”, dicen. “Ja el tenim”, murmulla –en catalán, pese a que en general predomina el castellano– una mujer de edad avanzada. La improvisada librería tiene un éxito moderado. Pocos minutos después, las mismas azafatas ofrecen esta vez “lotería de Navidad. Son 10 euritos, dos para el partido”. Esta vez, un poco más de éxito.

Josep Anglada aparece en la sala una media hora tarde sobre el momento en que debía empezar el acto. Como si se les hubiese activado un muelle, todo el mundo se levanta para recibir al líder y presidente. “Anglada president”, gritan con fuerza algunos. “Anglada, em caus de puta mare”, es el otro cántico futbolero. A grito pelado, Anglada les contesta con un enérgico “Us dic una cosa, el 28 de novembre… GUANYAREM!”. Se oyen risas, la fiesta ha empezado.
Empieza presentando el acto David Parada, secretario de organización del partido, que da paso a la primera oradora de la tarde: Marta Riera, concejal en Vic. Supuestamente su discurso está centrado en hablar de mujeres e islam. Pero habla de la cancillera alemana Angela Merkel para decir que ha adoptado el discurso de PxC, habla de que la inmigración “pone en peligro nuestra cultura occidental”, critica la época en que lo “multiculti” estaba de moda, e incluso se atreve a asegurar que la globalización es “la madre de todas las crisis presentes y futuras”. Y que “cualquier científico sabe que el primer problema medioambiental es el exceso de población”. Se nota en el ambiente que la excitación inicial por el acto se está diluyendo un poco. Entonces arremete contra ICV: “Los del buenismo, el Sr. Herrera, están muy enfermos, como el islamismo radical”. Y Riera consigue su primer aplauso, pero ya se le acaba su turno.

Entra al estrado el regidor de PxC en el Vendrell, August Armengol, pisando fuerte. “Nos jugamos la islamización de Catalunya en los próximos años. Si no entramos en el Parlament, el proceso se acelerará diabólicamente”. Más aplausos. “La inmigración es el problema más maligno”. Aún más aplausos; parece que el lenguaje infernal enciende a los presentes. Y pasa a hablar “de la casta política, que viven como rajás”, de los bonos de la Generalitat, de la deuda que tiene la administración catalana… Antes de dar paso al siguiente orador, deja una pregunta en el aire, un misterio a medio resolver: “¿Saben cual es el mayor secreto guardado por la Generalitat? El coste de mantener a 1.250.000 inmigrantes”, dice, relacionando crisis económica con inmigración. Ahora, entre el público se nota un cabreo importante. El ambiente se caldea, poco a poco.

Es el turno del candidato del partido a alcalde del Hospitalet del Llobregat, donde se celebra el acto. Es joven, y habla como si no estuviese ante casi 300 personas, se desenvuelve bien. Habla de calles, barrios, parques, donde hay mucha presencia de inmigrantes. El cabreo empieza a supurar y, cuando el joven candidato dice que hay clases con un 90% de alumnos hijos de inmigrantes, una mujer del público, sentada junto a su hijo de unos 10 años y de su marido, grita: “Tenemos que sacar a nuestros hijos de la escuela pública porque la educación no es buena”. Aplausos, murmullos y risas nerviosas. Unos minutos después, la mujer revienta: “En vez de perseguir a los del Hospitalet que tienen perros, que persigan a los inmigrantes y que les pidan los papeles”. Ovación. Y varias personas empiezan a gritar cosas, momento en que el acto se desmadra un poco, aunque para regocijo del orador, su tiempo acaba a grito de “Alcalde, alcalde”.
Sube Anglada. Máxima expectación. “No se si con todo lo que han dicho me queda algo por decir… que seré futuro parlamentario. Me han hecho llegar una encuesta que dice que ya hemos superado la barrera de los tres diputados”. La fiesta es total, y Anglada, recordando al Hitler de los discuros hipnotizandes, grita muchísimo. Incluso la mujer espontánea de unos minutos atrás llega a murmurar que Anglada grita “demasiado”. El líder de PxC hace un guiño a andaluces y extremeños antes de proclamar, constituyendo el momento cumbre de la velada, que “los negros, moros y sudamericanos vienen aqui a delinquir, a molestar, a chulearse, y a intimidar con sus músicas estridentes y violentas. No les queremos aquí. Y yo les digo: ¡Que se vayan, que se vayan, que se vayan!”. Se desatan los aplausos, y otra vez, algunas risas cómplices.